La Ley de Generación Distribuida deberá esperar

Mientras el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) busca impulsar otro aumento más de las tarifas de electricidad, el proyecto de Ley de Generación Distribuida, no logró el consenso necesario para ser aprobado en el Congreso.

A pesar de que ya cuenta con media sanción en la Cámara de Diputados, el debate en la de Senadores se ha prolongado más de lo esperado. Esto se debe a que las fuerzas que la impulsan no han logrado el quórum que esperaban conseguir para su tratamiento, un relegamiento que se dio luego de que el gobierno impulsara una polémica batería de reformas en lo laboral, tributario y previsional.

Guillermo Pereyra, legislador del Movimiento Popular Neuquino y presidente la Comisión de Minería, Energía y Combustibles, explicó que se requerían de diez senadores de su comisión y otros diez de la de Presupuesto y Hacienda, pero que al final se presentaron la mitad.

La Ley de Generación Distribuida nació de un proyecto unificado, logrado por consenso a partir de las iniciativas presentadas por los diputados Néstor Tomassi (Bloque Justicialista), Juan Carlos Villalonga (Cambiemos), Luis María Bardeggia (Frente para la Victoria), Jorge Taboada (Chubut Somos Todos) y Gustavo Bevilacqua (Frente Renovador).

Su objetivo es brindar la posibilidad de que particulares residenciales, cooperativas y pymes puedan generar su propia energía sobre la base de recursos renovables, así como también vender el excedente. De esa manera, los usuarios compensarán el valor de la electricidad que demandan con la que inyectan a la red y así lograrán reducir sus cuentas de luz.


¿Cómo funcionará?

Federico Gisbert, Director Comercial de Qmax, empresa líder en energías renovables a nivel nacional, explicó que “el equipamiento que se necesita son los paneles, que son los que generan la electricidad con la energía solar. La corriente que generan esos paneles es corriente continua, la cual se necesita convertir en corriente alterna. El equipo electrónico para realizar esto se llama inversor de corriente, que es el dispositivo que nosotros producimos. El otro elemento que se necesita son las estructuras para los paneles, ya que estos deben tener una determinada orientación y pendiente. Y finalmente, la instalación.”

Hay que tener en cuenta que para poner todo este sistema en funcionamiento se requiere una inversión inicial de aproximadamente 5.000 dólares, monto que podría recuperarse a partir de los 5 años, con lo cual el acceso es restringido a quienes cuenten con la posibilidad de dicha inversión.

El proyecto de ley, sin embargo, propone crear el Fondo para la Generación Distribuida de Energías Renovables (Fodis), que tendrá un presupuesto inicial de 500 millones de pesos y será el encargado de financiar las tarifas de incentivo a la inyección de electricidad limpia y subsidiar la tasa de interés de líneas de crédito para la compra de los equipos de energía renovable.

“Esto es importante, ya que la industria nacional también tendrá beneficios para el empleo. Además de ocupar el personal de planta en lo que es el ensamblado, también empleás en diseño, todo lo que es ingenieros, programadores, empleados altamente calificados, en un campo como lo es la ingeniería electrónica, que tiene muy poquito campo en la Argentina”, detalló Gisbert, y agrega que “la mayoría de los ingenieros en electrónica del país hoy se dedican a reparar y mantener equipos importados”.


¿Cuál es el problema?

Los asesores de los senadores indicaron la necesidad de que se esclarezcan las condiciones que tendrán las distribuidoras de energía provinciales y municipales para poder competir bajo la nueva legislación. En ese sentido, pidieron que se establezcan los sistemas de facturación, los tipos de medidores y equipos, y los plazos de conexión, entre otras particularidades que pueden variar según la necesidad de cada región.

Por otro lado, también hubo inquietudes sobre la equidad de los fondos que se repartirán en cada región para estimular la utilización de sistemas de energías limpias. Ante estas dudas, se decidió realizar una audiencia pública con representantes del Ministerio de Energía y Minería, empresarios y académicos para analizar la situación del sistema eléctrico nacional y evaluar el marco regulatorio de la Ley de Generación Distribuida.

Aunque desde el interior del Senado repiten que “hay buena predisposición de todas las partes” para aprobar el proyecto, el senador peronista Juan Mario Pais remarcó que hoy el “único problema es con los fondos”, porque “no establece un mecanismo de distribución que garantice justamente ese federalismo”.

En caso de no haber avances y de que los funcionarios nacionales decidan aplicar modificaciones al texto, el proyecto deberá retornar a la Cámara Baja, para ser analizado nuevamente en el recinto, con el riesgo de que se termine trantando el 2018.

Fuente: Foro Ambiental (10.11.17)

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