Holanda es el primer país del mundo sin perros callejeros

La problemática de los perros callejeros puede advertirse en casi todo el mundo y más allá de que muchas ONG buscan generar conciencia, en la Argentina hay una enorme cantidad de mascotas sin hogar. Sin embargo, existe un modelo de política pública para resolver la situación y Holanda lo implementó con éxito.

Según un informe publicado por La Vanguardia, en los últimos meses Holanda se convirtió en el primer país del mundo sin perros en la calle. La solución fue una combinación de campañas de concientización, políticas de largo plazo, programas públicos, impuestos y multas. Nada de sacrificar animales ni recluirlos en perreras.


Un antiguo problema resuelto

Según el estudio, durante siglo XIX Holanda era uno de los países de Europa con mayor cantidad de animales sin hogar. Se trataba de un círculo vicioso en el que, por temor a un brote de rabia, los holandeses se deshacían de sus mascotas y eso generaba cada más animales abandonados. La amenaza de una pandemia era una realidad.

Durante los últimos años, además, se fue volviendo costumbre abandonar a los perros que no eran de raza, sobre todo cuando dejaban de ser cachorros, situación que también puede verse en nuestro país.

De un tiempo a esta parte, el gobierno holandés decidió tomar cartas en el asunto e implementó una serie de medidas progresivas que derivó en el mejor de los resultados. Ya no existen perros callejeros en los Países Bajos.


Medidas concretas

En Holanda comenzaron a regir un conjunto de normas que impiden el abandono. Más allá de las campañas de toma de conciencia, se implementó un sistema de multas. Dejar un perro en la calle en Amsterdam puede costar hasta 16.000 euros (más de 270.000 pesos) e incluso penas de prisión de hasta 3 años.

Además, según el portal La Vanguardia, el gobierno holandés asumió los costos de una masiva campaña de castración de mascotas. Es gratuito esterilizar a los perros en todo el territorio.

Otra de las medidas más destacadas fue la de establecer altos impuestos en las compras de perros de raza. De este modo se consiguió desalentar el negocio alrededor de la vida animal y fomentar una adopción más integradora para los caninos callejeros.

Fuente: La Nación / La Vanguardia (22.08.16)

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