Aplicarán una multa millonaria por el envenenamiento de los cóndores en Mendoza

Según la Dirección de Recursos Naturales, los responsables deberán pagar casi 7 millones de pesos. El campo donde fueron encontrados los animales pertenece al Grupo Walbrook, dueño del complejo de esquí Las Leñas.

 

La matanza de los 34 cóndores en Mendoza, envenenados por el potente y tóxico pesticida carbofuran, ha sido un duro golpe al patrimonio natural argentino. A medida que la Justicia avanzan sobre el caso, cada vez están más comprometidos los productores y la empresa dueña de los campos en donde fueron encontrados los cuerpos.

De acuerdo a la Dirección de Recursos Naturales Renovables, la multa por cada uno de los cóndores muertos es de $200.000. Es decir, que la suma total llega a los $6.800.000. A pesar de que hay dos puesteros detenidos y acusados de ser los responsables de la matanza (se les dictó prisión preventiva y a cada uno se les embargó bienes por 20.000 pesos), las autoridades afirman que los cargos por la infracción a la Ley de Fauna le corresponderían al Grupo Walbrook, dueño de los campos en los Los Molles (localidad ubicada en el departamento de Malargüe, al sur de la Provincia de Mendoza) donde se produjo el hallazgo.  

“Le notificamos al empresario Pakiri Arumugan, dueño de la compañía, que también tiene responsabilidad sobre el tema”, confirmó el secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial de Mendoza, Humberto Mingorance.

De origen anglo-malayo, el Grupo Walbrook cuenta con 600.000 hectáreas en todo el país. De ese total, 250.000 están en Malargüe, lo que representa el 3,5 de la superficie total del departamento, donde desarrolló emprendimientos turísticos bajo el nombre de “Nieves de Mendoza SA”, propietaria del complejo de esquí “Las Leñas”.

Hasta el momento se encuentran detenidos los dos puesteros acusados de tramar la masacre de los animales: Nibaldo Baigorria Parra (62), el arrendatario de los campos en donde se encontraron los animales muertos y en donde se hallaron venenos, y Ramón Rojas (67), uno de los crianceros de la zona.

Según Javier Giaroli, el fiscal que lleva adelante la causa, “los motivos de sospecha contra el señor Rojas radican en que es el titular de las señales de las orejas de los animales (en particular una oveja) que se utilizaron para colocar carbofuran como cebo para carnívoros (zorros y pumas) y carroñeros de la fauna silvestre, en un lugar por el cual Rojas pasaría con sus animales en forma habitual al trasladarlos desde El Sosneado hasta Valle Hermoso”, un área que incluye a los parajes de Las Leñas y Los Molles.

Baigorria, por su parte, está imputado por “daño agravado por uso de sustancia venenosa e infracción a la Ley de Fauna, por depredación de fauna silvestre mediante medio prohibido” y por “tenencia ilegal de arma de uso civil”, ya que se le encontró una escopeta con mira telescópica. Debido a que se le comprobaron problemas de salud, se le otorgó la prisión domiciliaria.

En el momento en que fueron encontrados, los cóndores estaban amontonados y parcialmente quemados, por lo que se presume que se quisieron “borrar las evidencias”. A pesar del deterioro de los cuerpos, se identificaron 20 machos y 14 hembras, y se comprobó que fueron asesinados en momento diferentes.

Para la Justicia, el caso también arrastra otros agravantes. Si bien no hay todavía peligro de extinción en nuestro territorio (como si lo hay en países como Colombia, Venezuela o Ecuador), los especialistas afirman que el cóndor es una especie amenazada y fue reducida con un potente agrotóxico como el carbofuran, que también podría haber contaminado el suelo, la flora y las napas de agua. Por esta razón, la multa podría incrementarse aún más.

Una práctica mortal

El carbofuran está diseñado para el control de plagas y se comercializa bajo la marca Furadan. Por sus altos riesgos ambientales, en la actualidad se encuentra prohibido en la Unión Europea y Canadá, por ejemplo. No así en Argentina, donde está presente en casi todas las provincias.  

Los investigadores, sin embargo, remarcan que desde hace unos años los productores rurales del país comenzaron a usar este agrotóxico para envenenar a los animales que son considerados una amenaza para el ganado y las cosechas.

Cuando un depredador –puma o zorro– mata a uno de sus animales, los ganaderos colocan carbofuran en los restos del cadáver. De esta manera, si los carnívoros regresan y continúan saciando su hambre, ingieren el veneno con que fue rociada la presa y mueren.

“Es una práctica que se usa mucho. Pone en riesgo también a las especies carroñeras, que se alimentan con los restos que dejan los depredadores. Y aquí entra en escena el cóndor”, afirmó el jefe del departamento de Fauna de Mendoza, Adrián Gorrindo.

En Mendoza no es la primera vez que ocurre una masacre masiva de animales de estas características. Durante 2016, 15 ejemplares entre ciervos y llamas murieron luego de ingerir rollos de alfalfa que estaban contaminados con carbofurano. Este pesticida fue también responsable de la muerte de Rocío Milagros Pared, la niña de 12 años que falleció tras comer una mandarina envenenada en las afueras de un campo frutihortícola en Mburucuyá, provincia de Corrientes.

Fuente: Foro Ambiental