Ámsterdam: reciclan chicles de la calle para fabricar zapatillas

Cada año, más de un millón y medio de kilos de goma de mascar, terminan en las calles de Holanda.

 

En Ámsterdam han encontrado una solución ingeniosa para un problema pegajoso y contaminante: los chicles del suelo. Limpiarlos, cuesta millones de euros a los Ayuntamientos del país y están considerados peores que las colillas de cigarrillo, ya que son 10 veces más difíciles y caros de eliminar y pueden tardar entre 20 y 25 años en biodegradarse.
A través de un proyecto impulsado por Gumbudy, una fundación creada por Jolande Penninks, la capital holandesa se ha convertido en la primer ciudad del mundo que impulsó un sistema para reciclarlos y luego usarlos en la fabricación de calzado.
A partir de la instalación de buzones en diversos puntos estratégicos de la ciudad, Gumbudy recupera parte del millón y medio de kilos de goma de mascar que acaban en las calles de Holanda. Luego, y gracias al financiamiento de las administraciones comunales del área metropolitana, el material recuperado es usado para la fabricación de las zapatillas “Gumshoe”, como se las conoce popularmente. La suela de este calzado está compuesta en un 20% por goma de mascar y el resto es de cuero. Con casi un kilo de chicle, se pueden hacer las suelas para cuatro pares.
Gracias a este proyecto, se redujo la suciedad en espacios públicos como plazas y estaciones de transporte. “Nuestra ciudad tiene mucho que ofrecer, especialmente cuando las calles están limpias. Los chicles de las calles molestan, pero hay quien sigue tirándolos al suelo. Ha llegado el momento de cambiar. Añadir más normas y restricciones para reducir el problema no concuerda con nuestros objetivos”, explica Mustafa Tanriverdi, del Área Metropolitana de Ámsterdam.
Asistido por otros cuatro profesionales jubilados, el proyecto de Penninks ya se encuentra presente en Róterdam y otras ciudades holandesas, aunque aún no se usan para producir zapatillas como en Ámsterdam. Además, Gumbudy también se encarga de impulsar campañas de concientización en las escuelas sobre el impacto ambiental que produce el hecho de tirar residuos al suelo.
Marijn Bosman, miembro del consistorio, subraya: “Ámsterdam es una ciudad de la que podemos enorgullecernos y que queremos mantener limpia. El Ayuntamiento no puede hacerlo solo. Por eso acogemos con gusto las iniciativas creativas como esta para que tengamos una ciudad limpia y acogedora”.

Otras propuestas para un mismo problema

Frente al éxito de Gumbudy en Holanda, en algunas ciudades de otros países han presentado otros proyectos para eliminar los chicles. En Berlín, el Ayuntamiento ha cubierto parte del suelo de Alexanderplatz, la plaza municipal de la ciudad, con una especie de capa antiadherente para que este tipo de residuos se puedan retirar con facilidad.
También la Ciudad de México ha invertido en unos costosos cañones de vapor a 90 grados llamados Terminators. Se tarda tres días, trabajando en turnos de tres horas, en completar la limpieza de los más de 9.000 metros cuadrados de una de las principales avenidas de la ciudad. Al acabar, los operarios habrán retirado un total de 11.000 piezas de chicle. Otras ciudades, como Singapur, imponen elevadas multas.
En Londres, por su parte, Anna Bullus fue la primera en instalar unos recipientes de un llamativo color rosa diseñados especialmente para tirar los chicles gastados con el fin de hacer frente al problema mundial de los restos de goma.
Los chicles se componen de ingredientes que hacen extremadamente difícil que se rompan, entre ellos la goma sintética, que se emplea también para fabricar neumáticos para los coches y los revestimientos para suelos. El chicle es demasiado dañino para el medio ambiente como para permitir que acabe en la basura sin reciclarlo.

Fuentes:

  • Ámsterdam crea el primer calzado hecho con chicles de la calle / El País
  • El primer calzado hecho con chicles ya existe y tiene el mapa de Ámsterdam en la suela / La Vanguardia

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