Amazonía: el Vaticano se pronuncia contra la deforestación y a favor de las comunidades originarias

Un informe de la Iglesia afirma que las actividades extractivas en el Amazonas, uno de los principales biomas a nivel mundial, ponen en riesgo a tres millones de personas de 390 pueblos nativos. Fuerte defensa a la ecología.

 

El Vaticano se metió de lleno en el conflicto por las tierras que se vive en la Amazonia, el bosque tropical más extenso y rico en biodiversidad del mundo. A través del Documento Preparatorio del Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica, la Iglesia salió en defensa de las comunidades locales que son obligadas a migrar de sus territorios por presión de las actividades madereras y mineras.

En la Amazonía hoy viven tres millones de personas pertenecientes a 390 pueblos nativos, que a diario deben lidiar con “la contaminación industrial, la cultura del descarte y la mentalidad extractivista”. Según el informe, que se tituló Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral, la mejor manera de frenar esta situación es desarrollar un modelo “basado en una ética que incluya la responsabilidad por una auténtica ecología natural y humana”.

“Debemos escuchar a los pueblos indígenas y a todas las comunidades que viven en la Amazonía como los primeros interlocutores de este Sínodo”, se destaca en el texto, donde además se afirma que la destrucción humana y ecológica también está estrechamente vinculada con el narcotráfico, el cual hace peligrar “la supervivencia de los pueblos que dependen de recursos animales y vegetales”.

El documento sobre la crisis de la selva amazónica es un anticipo de lo que se tratará en el Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica a mitades de octubre en Roma. En la cumbre, presentada por el Papa Francisco durante el año pasado, se debatirán las posturas y acciones que la Iglesia llevará adelante con relación al cuidado del medio ambiente en la región.

El pulmón verde del planeta

La Amazonía ocupa un territorio de más de siete millones y medio de kilómetros cuadrados que se extiende por Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela, y la Guyana Francesa. La riqueza ecológica de la región es única. Como indica el Documento Preparatorio, acoge “una de las mayores reservas de biodiversidad (30 a 50 por ciento de la flora y fauna del mundo) y de agua dulce (20 por ciento de agua dulce no congelada de todo el planeta)”.

El trabajo también aborda la importancia humana del principal bosque tropical del mundo. En los nueve países que lo componen, se registra una presencia de alrededor de tres millones de indígenas, representando alrededor de 390 pueblos y nacionalidades distintas. Además, hay entre 110 y 130 distintos Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario, también llamados “pueblos libres”.

En este contexto medioambiental conviven pueblos y culturas muy diferentes, cuyas actividades humanas deben coexistir con el frágil equilibrio ecológico en el que se desarrollan. En la Amazonía se distinguen dos tipos de población: las que ocupan los márgenes del río, que dependen de los recursos hídricos para su supervivencia, y los pueblos indígenas del interior de la selva, recolectores y cazadores.

“La Amazonía es multiétnica, pluricultural y plurireligiosa. Un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los estados, y de la Iglesia”, señaló el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, encargado de presentar el documento.

Causas principales del deterioro

El informe elaborado por el Vaticano puntualizó sobre las actividades que más afectan el buen desarrollo de la vida y el cuidado del medio ambiente en el Amazonas. Ellas son la tala indiscriminada de la selva, la contaminación de los ríos, lagos y afluentes por actividades agrícolas industrializadas, el derrame de petróleo, la minería, tanto legal como ilegal, y la producción de estupefacientes.

Las actividades, legales e ilegales provocan un desplazamiento de población desde áreas rurales y de selva a las grandes ciudades, que cada vez crecen a un ritmo más acelerado. Como resultado, en esas ciudades está aumentando la desigualdad y la pobreza que afecta, sobre todo, a estas poblaciones ribereñas y pueblos indígenas obligados a abandonar sus contextos socio-culturales. En las ciudades deben hacer frente a discriminación, xenofobia, abusos de poder, esclavitud sexual, drogas y alcohol.

En el informe, el Vaticano vuelve a sostener la importancia de la ecología integral. Este concepto, que ya había sido introducido por el Papa Francisco en “Laudato Sí” (la encíclica que publicó en 2015), comprende “la importancia de promover una armonía personal, social y ecológica”.

Fuentes:

  • Críticas a la deforestación de la Amazonía / Página 12
  • 9 claves sobre la Amazonía y el Sínodo convocado por el Papa / es.aleteia.org

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