Encuentran una enorme reserva de agua dulce en las profundidades del Atlántico

Un acuífero gigantesco de agua dulce, que abarca la costa desde Nueva Jersey hasta Massachusetts, se encuentra debajo del fondo del océano Atlántico. Ese es el sorprendente descubrimiento que ha hecho un grupo de científicos de la Universidad de Columbia y la Institución Oceanográfica Woods Hole.

El descubrimiento se produjo mientras los investigadores estudiaban el lecho marino de la costa noreste de Estados Unidos. Esta masa de agua contiene al menos 2.800 kilómetros cúbicos de líquido, con el que podrían llenarse 1.000 millones de piletas olímpicas. Según los resultados, se trataría del acuífero submarino de agua dulce más grande conocido en todo el planeta Tierra.

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Chloe Gustafson, autora principal del estudio, explicó que sabían que había agua dulce en lugares aislados, pero no tenían precisiones acerca de «su extensión y su geometría». Además, agregó que «podría llegar a ser un recurso importante en otras partes del mundo».

El agua dulce representa únicamente el 2,4 % de toda el agua del planeta y se encuentra, en su mayor parte, congelada en glaciares y casquetes glaciares.

Desde al menos la década de 1970, las empresas en la región que perforaban petróleo en el fondo del mar a veces golpeaban bolsas de agua dulce, pero no estaba claro cuánta agua había allí. El agua dulce de este acuífero tendría que tratarse con un proceso de desalinización antes de poder ser utilizada para beber, porque el agua es sutilmente salada al haberse mezclado ligeramente con el agua del océano.

Encuentran agua dulce en el Océano Atlántico

Su origen es posterior a la edad de hielo

Según la publicación científica estadounidense Live Science, los científicos autores del estudio concluyeron que gran parte del agua del acuífero era hielo derretido después de la última era glacial que quedó atrapado en un sedimento rocoso.

El hallazgo, aunque sorprendente, era algo que ya se sospechaba. Los expertos creen que este tipo de depósitos de agua dulce son abundantes, pero aún se sabe muy poco sobre sus volúmenes y su distribución a lo largo del planeta.

Para detectar la reserva de agua, los investigadores utilizaron ondas electromagnéticas.  Desde un barco lanzaron sondas para medir el campo electromagnético en las profundidades. El agua salada es una mejor conductora de ondas electromagnéticas que el agua dulce, así que por el tipo de señales de baja conductancia que recibieron pudieron confirmar que ahí abajo había agua dulce.

Fuentes

– CNN 

– Foro Ambiental